viernes, 18 de agosto de 2017

¿QUÉ ES LA VIDA...



¿Qué es la vida, 
salvo el premio y el castigo
para el alma atormentada
que desea la verdad?

¿Es acaso
la promesa de un destino,
primoroso entre las rosas,
que no deja de soñar?

¿O es por contra
la galerna y torbellino,
que nos toma por sorpresa
en la tierra y en el mar?

Pero dicen
los susurros y suspiros,
otras cosas diferentes
sin principio ni final.

Por ejemplo
que la vida es el inicio
de jardines y rosales
que tenemos que podar.

Y si acaso,
en el tiempo que vivimos,
capeamos los inviernos
y también la tempestad.

Nunca es fácil,
avanzar por estos ríos,
sorteando las corrientes
y esquivando el vendabal.

También dicen
los ancianos, de los niños,
que la vida está en la infancia
donde nunca acude el mal.

¿Qué es la vida
del que busca en su camino,
con el alma tan sedienta
la fontana para amar?

Rafael Sánchez Ortega ©
11/08/17

jueves, 17 de agosto de 2017

QUIERO DARTE UNA CARICIA...



Quiero darte una caricia
que perdure y para siempre,
del latido de la vida
y su péndulo silente.

Seguro que la caricia
comenzará por tus sienes,
en los ojos hoy cansados
y los labios con sus mieles.

Descenderán por tus hombros
a los brazos que me ofreces,
para bajar a los dedos
y recoger lo que tienen.

En tu pecho, la caricia,
será un reloj que se mueve,
impulsando los segundos
y el latido tan solemne.

Ese péndulo sagrado,
ese candor tan ardiente,
será el reloj de la vida
que cada día amanece.

Y despierta en tus entrañas
con el color de la nieve,
se fusiona y alambica
en un sorbito de leche.

Bella estampa la que nace,
la que vive y la que crece,
en virtud de una caricia
que prosigue por tu vientre.

Atrás quedan las colinas
de los senos bereberes,
que marcaban la frontera 
del camino al suroeste.

Adelante está la gruta
con el néctar y placeres,
donde entonan los amantes
su reposo dulcemente.

"...Quiero darte una caricia
con el beso de mi fiebre,
y fundir, en tus latidos,
este péndulo latente..."

Rafael Sánchez Ortega ©
10/08/17

miércoles, 16 de agosto de 2017

QUIERO SER...



Quiero ser como un árbol
que se inclina ante el viento.,
candencioso y tranquilo,
susurrando muy quedo.

Quiero ser la trainera
que descansa en el puerto,
al abrigo de brisas
y pintada de negro.

Quiero ser esa taza,
del café que te llevo,
y hasta el lecho divino
donde duerme tu cuerpo.

Quiero ser la paloma
que recorre los cielos,
y te busque en la tarde
y te quite los miedos.

Quiero ser esa mano
que te dé lo que tengo,
que aprisione la tuya
y secuestre tus dedos.

Quiero ser una rosa
que se pose en tu pelo,
y ese pétalo, suave,
que ya ansía tu pecho.

Quiero ser la cortina
y el cristal del espejo,
para verte desnuda
y sentir tu deseo.

Quiero ser la guitarra,
el violín indiscreto,
y la música sacra
del jardín de los cuentos.

"...Quiero ser un poeta
que te escriba sus versos,
sin papel y cuartilla,
y te deje sus besos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/08/17

martes, 15 de agosto de 2017

ESPERO...



Espero...

Cerrar los ojos,
abrirlos cuando despiertes,
tenerte cerca, muy cerca
y luego calmar mi fiebre.

Espero...

Vencer los miedos,
y darte lo que mereces,
aquello que tanto ansías
y así, repetidamente.

Espero...

Saciar tu boca,
calmar la sed que tú tienes,
llevar la miel a tus labios
y el beso preciso y fuerte.

Espero...

Que vengas pronto,
en esta noche del viernes
ya que tiemblan mis entrañas,
como mis ojos por verte.

Espero...

Sentirte mía,
desnudarte lentamente,
y apaciguar las galernas
que doblegan los claveles.

Espero...

Seguir soñando,
incluyendo los placeres,
por minutos y segundos,
sin final y eternamente.

Espero...

Que tú me leas,
y que en mis ojos encuentres,
todo aquello que ahora buscas
y te deje más alegre.

Espero...

Por fin, tu risa,
la canción de los cipreses,
los suspiros de tu pecho
y la piel tan sugerente.

Espero...

Fundir dos almas
e intercambiar lo que tienen:
besos, amor con ternura,
y el corazón, si tú quieres.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/08/17

lunes, 14 de agosto de 2017

INMENSA SOLEDAD LA DEL MENDIGO...



Inmensa soledad la del mendigo
que busca en cada esquina su esperanza,
el rayo de la vida que le ofrezca
la luz en las tinieblas de su alma.

Él sabe de galernas y de vientos,
de puentes hoy cegados por el agua,
de lluvias y tormentas repentinas
y llantos congelados de sus lágrimas.

Quisiera detenerse en un instante,
sentir una caricia de la infancia,
más sabe que soñar es algo iluso
y debe continuar, al fin, la marcha.

La sombra solitaria del mendigo,
el hombre que precisa la palabra,
igual que la sonrisa y la caricia
que ahora se le niega y se le aparta.

Hay muchos pordioseros que caminan
llevando sus camisas destrozadas,
avanzan por la senda tortuosa
al puente que atraviesan con la Parca.

Y mientras, en su paso por la vida,
se quedan las promesas olvidadas,
aquellas que nacieron y llegaron
y fueron imposible de lograrlas.

Se dejan los recuerdos en el lodo,
también las utopías tan lejanas,
se deja y abandona la alegría
y crecen en los ojos telarañas.

No sé si romperán ese silencio
las olas al chocar con la resaca,
y entonces el mendigo se despierte
surgiendo de su ocaso un nuevo alba.

"...Inmensa soledad la del mendigo
buscando en tantos ojos su mirada,
sabiendo la respuesta en las pupilas
que un día se perdieron en la nada..."

Rafael Sánchez Ortega ©
07/08/17

domingo, 13 de agosto de 2017

DEBÍAMOS SACIAR...



Debíamos saciar nuestros instintos,
buscando en los escombros los claveles,
mirar en el silencio de los campos
las graves consecuencias de la muerte.

La guerra que produce mil desgracias
desgarra corazones que perecen,
mutila de las almas, ilusiones,
y cambia los veranos por la nieve.

Es una sinrazón lo que se vive
y es una oscuridad lo que se siente,
palabras y palabras para necios
y pura propaganda del que vence.

Existe el ganador de la batalla
y el claro perdedor en esta suerte,
apura el vencedor su cobardía
odiando a quién llevó hasta los cipreses.

Debíamos dejar que las pasiones
dejaran claridad en tantas frentes,
logrando que las brumas y calimas
quedaran superadas para siempre.

Pero es el corazón del egoísta,
el hombre y semidiós, decía Nietzsche,
eterno inconformista del destino
a cambio de la guerra y de las gentes.

Vivimos en un bucle de promesas
que emiten los profetas como leyes,
eterna sinrazón de una locura
que lleva a los delirios de la mente.

Y el ciclo no se cierra ni se acaba,
seguimos caminando haciendo eses,
en una borrachera interminable
de voces y de coros por la fiebre.

"...Debíamos dejar que nuestras almas
gritaran con amor qué es lo que quieren,
la paz y la armonía entre los hombres,
sería la respuesta más coherente..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/08/17

sábado, 12 de agosto de 2017

ESPERO, COMO EN LOS CUENTOS...



Espero, como en los cuentos,
a que, en la vida, me hablen,
las rosas de los jardines
y las hojas de los árboles.

Estoy seguro que, entonces,
entenderé las verdades,
como también las mentiras
que la vida nos regale.

Quiero escuchar las palabras
para entender esas frases,
donde hablarán del otoño
con cuchicheos de amantes.

Aunque también, es posible,
que lo que digan me canse,
al recibir las noticias
en condensados mensajes.

Las rosas dirán que quieren
unos dedos que las guarden,
que las tomen y acaricien
con candor y con donaire.

Puede que pidan un beso,
un abrazo interminable,
porque sus pétalos finos
tiemblan de frío en la tarde.

Las hojas, por el contrario,
susurrarán que me pare,
y que pase por la alfombra
de este suelo que es su calle.

Luego dirán que me eleve
hasta el cielo interminable,
donde otras hojas divinas
dejan amor y cantares.

"...Espero, como en los cuentos,
el milagro de escucharte,
de interpretar tu silencio
y vivir esos instantes..."

Rafael Sánchez Ortega ©
05/08/17