jueves, 22 de febrero de 2018

HE VISTO UNA MARIPOSA...



He visto una mariposa
muy cansada, dando vueltas,
y en sus alas la nostalgia
se mostraba con tristeza,
yo pensé que era el cansancio
el rocío de la seda,
en las alas temblorosas
que acusaban las tormentas,
pero estaba equivocado
y era el fruto de las gueras,
de batallas intestinas
y de dudas y de nieblas,
y por eso di mi asilo,
en mi casa y mi cosecha,
a la tierna mariposa
que temblando vio mi puerta.

He visto una mariposa
y he pensado en las gacelas
que volando por los aires
van buscando las estrellas,
pero sé que es fantasía,
y locura que se hiela,
es delirio de los niños
y hasta un verso en un poema,
sin embargo así lo vivo
y lo siento tan de cerca
que hasta voy por esos cielos
entre bosques de azaleas,
yo persigo la esperanza,
dejo atrás tristeza eterna,
porque quiero mariposa
ser gacela en primavera.

"...He visto una mariposa
descansando en la pradera
y al mirarla siento ganas
de ser yo con quien se duerma..."

Rafael Sánchez Ortega ©
19/02/18

miércoles, 21 de febrero de 2018

ME GUSTAN...



Me gustan los temblores de tus ojos
que emiten sensación y fantasía,
desgranan una esencia deliciosa
y gritan los placeres de la vida.

Seguro que siguiendo sus destellos
arribas al candor y a la sonrisa,
la misma que se ofrece por tus labios
y suple los abrazos y caricias.

Los besos de tus ojos, sin palabras,
la eterna placidez de tus pupilas,
el verso que se escapa de tus ojos
es algo que desborda y que palpita.

Me gusta detenerme en tus pestañas,
rozarte con mis dedos la barbilla,
notar ese temblor que a ti te llega
y el fuego de tu pecho que se excita.

Por eso son tus ojos como un faro,
su luz es el encanto que destilan,
la suave mariposa que aletea
y lleva inspiración a quien la mira.

Hay algo de especial que se desprende
al verte tan serena y tan tranquila,
buscando con tus dedos una pluma
y luego, sin dudar, una cuartilla.

Me gusta contemplar, en el silencio,
y ver con tu mirada siempre limpia
la nube que amenaza en la mañana
y el sol que reverdece al medio día.

"...Escribes el poema más hermoso,
que llega con un beso a mi mejilla;
escribes y lo emiten, sin palabras,
tus ojos a los míos que suspiran..."

Rafael Sánchez Ortega ©
18/02/18

martes, 20 de febrero de 2018

ESTÁBAMOS LOS DOS...



Estábamos los dos en aquel cuarto
mirando, por despacio, al infinito,
buscábamos los mismos horizontes,
la eterna soledad, en los vinilos.

Mirábamos, sin ver, en la distancia,
la sombra alambicada de los lirios,
y todo con rumores de resacas
y notas de cascadas y de ríos.

Pensábamos también, sin darnos cuenta,
en tiempos de un pasado ya vencido,
sabiendo que la música añorada
colgaba del futuro con un hilo.

Momentos de cansancio y de sorpresa
con algo de sopor, mal contenido,
y todo por vivir intensamente
ansiando por un mundo muy distinto.

"...Estábamos los dos, inseparables,
hermoso corazón que vas conmigo,
buscábamos las mismas sensaciones
y a cambio les dejábamos suspiros..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/02/18

lunes, 19 de febrero de 2018

ERA UNA TARDE GRIS...



Era una tarde gris de invierno;
llovía en la calle
y llovía en el alma.

Tenía el bolígrafo entre los dedos,
ya que intentaba escribir,
pero nada salía de su corazón.

De pronto sus dedos se agitaron
inquietos,
y apretando el bolígrafo
empezaron a escribir
lo que el alma le dictaba...

"...Quisiera ser el cáliz de tus sueños,
la brisa que te inspire los poemas
la tierna melodía que te llene
y eleve su ternura a las estrellas..."

Fue un instante, tan solo,
unos segundos,
y tras leer lo que había salido al cuaderno 
añadió:

"...Pd. ¿Alguien acepta...?"

Rafael Sánchez Ortega ©
17/02/18

domingo, 18 de febrero de 2018

EL TIEMPO...



El tiempo nos va dejando 
la soledad y el silencio
a medida que se esfuman
con nostalgia, nuestros sueños,
y es entonces que protesta
el corazón tan hambriento
a medida que la sangre
del fuego se pasa al hielo,
porque la hoguera de antaño
sus cenizas llevó el viento,
y la sangre congelada
se ha quedado sin los besos,
la caricia de las manos,
la intensidad de los dedos
que con fervor e inocencia
acariciaban tu pelo...

El tiempo se va pasando
y la estación no está lejos,
con el andén en penumbras
de oscuridades y miedos,
y aunque el pasado está inmóvil
siempre vuelven los recuerdos,
las nostalgias contenidas
por tantos bellos momentos;
cuesta elevar la mirada
y sentir que todo aquello
ha quedado en el verano
ya pasado y que está muerto,
porque se vive el presente
peleando con denuedo,
aunque la lágrima surja
por diferentes conceptos.

"...El tiempo marca el destino
al corazón que, en invierno,
sigue sintiendo la vida
aunque agonice por dentro..."

Rafael Sánchez Ortega ©
16/02/18

sábado, 17 de febrero de 2018

QUEDÓ UN TROZO DE HIELO...



Quedó un trozo de hielo en el alma
y es difícil de aceptar
a pesar de que los sentimientos
se quedaron congelados
desde entonces.

Fue en aquel viaje inolvidable,
que en realidad sirvió para hablar
y decirnos muchas cosas,
que teníamos pendientes.
Parecía que todo estaba aclarado,
que había coincidencia,
que se respetaba la libertad,
que se miraba adelante
y que los viejos trapos sucios
quedaban lavados
y se ofrecía, ante nosotros,
un horizonte diferente.

...Pero no fue así.
A los pocos días volvieron a salir
los trapos sucios,
volvió la desconfianza,
surgió la duda, nuevamente,
renacieron las cenizas de los celos,
y apareció, sorpresivamente,
la mentira.

Eso dolió, me dolió 
y la herida fue muy grande.
Brotó la sangre del alma
y nació la lágrima en los ojos.
Me sentí triste 
y me encontré dando vueltas
a un bucle sin principio ni final.
Pude salir de ese estado 
buscando un culpable
y no lo hice. 
Pensar que tú tenías la culpa,
que tus mentiras,
(tu mentira), 
eran la causa de aquella situación,
hubiera sido lo fácil.
También pude quedarme 
en que la culpa era mía
por haber permitido extender
un sentimiento sabiendo
que no era sincero
y que ocultaba otras peculiaridades
que me omitías.

Pero nada le dije a la figura
que reflejaba el espejo de mi alma
cuando me miraba,
cuando trataba de buscar una explicación,
cuando suspiraba intensamente
tratando de que el dolor y la tormenta
pasara.

¡No!, nada dije y tampoco tomé
una decisión.
Permití que el silencio, mi silencio,
y tu mentira hicieran más honda la herida,
que el tiempo y la distancia
nos separaran,
y me quedé con tus letras y tu imagen
en mi recuerdo,
con la figura idealizada que, un día,
llegó a mi lado
y me ofreció un mundo de utopía,
y me quedé, también,
con aquella voz que me arrulló 
y leyó mis poemas tantas veces.

¡Pobre imbécil, me dije...!

Pero qué le vamos a hacer,
así es la poesía,
aunque, a veces, alcanzarla,
es como buscar y escarbar en el alma
para, al final, 
encontrar solamente un trozo de hielo,
y en el corazón,
la carencia total de latidos

Rafael Sánchez Ortega ©
15/02/18

viernes, 16 de febrero de 2018

AQUÍ ESTAMOS, OTRA VEZ...



Aquí estamos otra vez, en esta fecha,
aunque no sé si tú la sigues y celebras.

En realidad es un día más del calendario
y tú y yo, creo, 
que seguimos caminando
por senderos diferentes.

Ignoro dónde estás y dónde andas 
y si hay algo que te impide saludarme,
pero supongo que estarás ocupada
en los mil y un quehaceres
que rodean tu existencia.

Por mi parte te diré que tengo 
una costura en el alma
y que no encuentro la manera
de poner el remiendo adecuado
que devuelva la sonrisa a mis labios.

Pero supongo que es cosa de la temporada,
de este invierno 
que se ha metido hasta los huesos,
y, ¡por qué no!, de los años 
que van cargando las espaldas
de una manera preocupante.

Quedan días para la primavera
y soy consciente de que hay que pasar
el invierno que resta,
y con él una página más del calendario
personal de la vida.
Por eso no sé si será acertado
continuar con el remiendo del alma
o dejar este trabajo para otras manos
y otro tiempo,
cuando la primavera llegue,
cuando la ilusión vuelva al pecho,
cuando el corazón recobre la energía
y sus latidos sean gritos, 
(¡bendita utopía!),
cuando los días tengan tantas horas
que la noche se encoja
y las sombras acaricien
y me hagan pensar que es la luna
y las estrellas quienes llegan
a mi lado.

Porque lo evidente es que los suspiros continúan,
a pesar de la ausencia de tu mano entre la mía,
de tus dedos, que extraño,
y que los míos, me reclaman en su espacio
y contacto,
de los besos robados de tu boca
y los otros que de una manera natural
llegaban a los míos de tus labios.

Por eso te decía que "aquí estamos otra vez
y en esta fecha", 
tal vez con el recuerdo, y tu recuerdo,
porque cada día del año es una fecha
y, estoy seguro, de que se podría hacer
un relato y un diario, 
si me apuras,
de aquella singladura en que consciente
o inconscientemente nos embarcamos, hace tiempo, 
y creímos, (o creí), 
tocar el cielo con las manos.

Pero vuelvo al remiendo del alma
y creo que lo mejor será seguir así,
ya que no quiero mendigar a nadie
para que cosa esta prenda,
para que hilvane unos versos
recorriendo un recinto sagrado
y forme ese poema soñado,
y tantas veces añorado,
ya que mis dedos no aciertan
y la vista se confunde.

Rafael Sánchez Ortega ©
14/02/18